Mes del Sagrado Corazón de Jesús, del Inmaculado Corazón de María y de nuestros padres

Un amor inmenso, misericordioso y siempre dispuesto a acogernos. También volvemos nuestra mirada al Corazón de María, lleno de ternura, humildad y entrega, que nos conduce siempre hacia su Hijo.
En este mismo mes damos gracias por nuestros padres, reflejo del amor providente de Dios en nuestras vidas. Con su trabajo, sacrificio y dedicación, han sido instrumentos del cuidado y la protección del Padre celestial. Recordamos con cariño a quienes aún nos acompañan y elevamos una oración por aquellos que ya han partido a la Casa del Padre, confiando en que gozan de su paz eterna.
Que el Sagrado Corazón de Jesús y el Inmaculado Corazón de María bendigan a todas las familias, fortalezcan a nuestros padres y llenen nuestros hogares de amor, fe y esperanza.
