“En la quinta semana de Cuaresma, somos llamados a contemplar el rostro de Cristo en los más olvidados

Los desplazados, los habitantes de calle y quienes luchan con adicciones. Reflexiona profundamente:
¿Cómo puedo transformar mi mirada para que deje de ser indiferente o juzgadora y se vuelva verdaderamente misericordiosa?
Imagina un encuentro personal con una de estas personas: ¿qué historia podría estar cargando?, ¿qué heridas invisibles lleva?, ¿qué esperanza aún permanece en su corazón?
Desde el Evangelio, medita cómo Jesús se acercaría a ellos hoy.
¿Qué gestos concretos de compasión, dignidad y acompañamiento estoy dispuesto a ofrecer en mi vida cotidiana?
¿Cómo puede mi comunidad convertirse en un espacio de acogida y restauración en lugar de exclusión?
Permite que esta reflexión no se quede en ideas, sino que toque tu corazón y transforme tus acciones.”
